Vitoria era nuestro destino pero de camino hicimos un alto en la siempre atractiva ciudad de San Sebastián, esta vez para pasear por sus calles y conocer de primera mano esa maravillosa cocina en miniatura (los pinchos/pintxos) gracias a los consejos del donostiarra Ignacio Arrillaga, excelente conocedor de la ciudad y mejor anfitrión. Y de su mano recalamos entre otros en "La Cuchara de San Telmo" en la parte vieja de San Sebastián, para saborear la tempura de bacalao a la cerveza, y sobre todo la sugerente carrillera de ternera guisada al vino tinto. También de su mano nos acercamos al barrio de Gros para conocer uno de los santuarios de la alta cocina en pintxos: "Aloña Berri". Allí nos recibió amablemente su propietario José Ramón Elizondo, pionero de este arte en miniatura para ofrecernos todo su exquisito repertorio, las delicias de Ulía, el erizo de mar, el txipirón en equilibrio de mar y la txirristra de mar, estos dos últimos galardonados en el Campeonato Nacional de Pinchos de Valladolid.

            Posteriormente y acompañados por el coordinador del Slow Food de San Sebastián, Germán Arrien, nos acercamos a la Cofradía Vasca de Gastronomía, con el fin de perfilar proyectos apasionantes como un encuentro gastronómico País Vasco - Principado de Asturias. Su reciente y malogrado final ha dado al traste con muchas ilusiones, descanse en paz.

 

            A Vitoria llegamos con un buen sabor de boca pero nos esperaba otro mejor: la catedral de Santa María y los amigos del Camino de Santiago ...