El viajero que llega a estas tierras riojanas lo primero que encuentra aparte de la belleza serena de su geografía salpicada de vides, es la hospitalidad de sus gentes. Todo un capital que resume lo que representa la idiosincrasia de este pueblo, rico en patrimonio cultural y en vinos ... Y hasta ese territorio se dirigió La Pegarata de Pola de Laviana en su afán de llevar a cabo actividades fuera de su reducto. Los días pasados en La Rioja, se resumieron en un apretado fin de semana, donde no faltaron los encuentros amistosos, la visita a una bodega, el recorrido cultural y por supuesto el disfrute de sus especialidades culinarias. Un programa completo que satisfizo a todo el grupo asturiano. Y es que esta comunidad engancha nada más posar los pies en su solar.

        Logroño fue el cuartel general para desde esta capital moverse por los distintos lugares de la geografía riojana. La visita protocolaria al Centro Asturiano de la mano de su presidente Juan Cossent, a la sazón jefe de informativos de Radio Nacional de España en La Rioja, resultó muy afectiva. Tras ese encuentro amistoso, y un recorrido por la ciudad donde no faltó la ruta de los vinos en la calle Laurel, recalamos en el restaurante La Chatilla de San Agustín, todo un local donde la cocina riojana tradicional se fusiona con la más pura innovación culinaria. Aquí disfruta entre fogones Fernando Yusta, un cocinero de altas miras que se desvivió porque nuestra visita a su negocio no pasara desapercibida.

        La jornada siguiente se centró en la visita a la bodega riojana alavesa, Martínez Bujanda, con el apoyo inestimable de Evaristo Paradelo, delegado comercial en Asturias, donde sobresale el caldo Conde de Valdemar. El hijo de los progenitores, Carlos, fue un auténtico cicerone en la explicación de lo que significa su negocio. Una bodega de alto nivel industrial, que exporta a más de 48 países. Una cata técnica en las nuevas instalaciones bodegueras, cerró la jornada matinal. La tarde se dedico a recorrer parte de la atractiva geografía riojana. Los monasterios de Suso y Yuso en San Millán de la Cogolla en pleno paraje de la Sierra de la Demanda, ocupó la mayor parte del programa cultural. El monasterio de Suso fue la cuna de los primeros versos escritos en castellano por Gonzalo de Berceo en el siglo XIII. En el monasterio de Yuso se hallaron se hallaron las Glosas Emilianenses, primer documento escrito de la lengua castellana que data del año 975.

        La villa de Ezcaray fue la última visita desarrollada. En un recorrido por sus estrechas y pintorescas calles nos encontramos regentando un bodegón sidrería, donde se refleja lo asturiano en las paredes y lo riojano en los platos, al asturiano de Avilés, Lorenzo Guardado, un tabernero con casta y clase que guiado por nuestro acento astur se volcó con toda la peña ... Fue un encuentro emocionante y sentimental donde en torno a unos riojas, salieron de nuestras gargantas todo un recital de canciones populares asturianas donde no faltó El Chalaneru. El fin de fiesta se celebró en el cercano restaurante Echaurren, uno de los buques insignia de la cocina riojana y nacional. En este encuentro gastronómico nos acompañó el entonces Director General de Turismo de la Rioja José Antonio Helguea y su esposa Pilar. La cena resulto espléndida, gracias a la restauración tradicional de Marisa Sánchez y la modernidad de Francis Paniego.

Enlaces recomendados: www.lariojaturismo.com ; www.bujanda.com ; www.echaurren.com