El catedrático de Filosofía Española de la Universidad Complutense de Madrid
y presidente del Ateneo de Madrid, don José Luis Abellán, estuvo en Laviana
invitado por la Sociedad Cultural y Gastronómica "La Pegarata". El Profesor
Abellán, como heredero de Palacio Valdés en el mismo cargo en el Ateneo
madrileño, pronunció una conferencia en el Centro de Interpretación de
Entralgo - Laviana referida a "Palacio Valdés y el naturalismo literario". Esta charla se
enmarcó dentro de los actos conmemorativos del 150º aniversario del nacimiento
del escritor lavianés. Recogemos a continuación unos pequeños apuntes de su
conferencia a modo de recordatorio y agradecimiento por su generosidad para con
La Pegarata y en especial para con su amigo Alfredo Huergo, verdadero artífice
de su venida:
El profesor Abellán disertó rigurosamente sobre el renacimiento de la
literatura española pasada la invasión napoleónica, la Década Ominosa y la mayor
parte del período isabelino. Coinciden todos los escritores de la época en un
denominador común: el ejercicio del naturalismo como canon literario. En esa
época las relaciones entre positivismo y naturalismo se han hecho firmes, hasta
el punto de que puede hablarse sin paliativos de este último como el
"positivismo de la literatura", con los problemas filosóficos, religiosos,
políticos y doctrinales que ello plantea. La influencia del positivismo se hace
más palpable en la cuestión regional, todos los escritores de esa generación
(1868) hacen regionalismo, en él se manifiesta la naturaleza por excelencia. Las
coordenadas que maneja el filósofo Abellán cobran singular relieve en la novela
"La Aldea Perdida", donde Palacio Valdés describe los usos y las costumbres de
uno de los paraísos que todavía perduran, o perduraban, mejor dicho, porque el
trágico final de la acción anuncia ya y de manera premonitoria la desaparición
de ese paraíso. José Luis Abellán en su estudio profundo de esta novela cierra
su disertación señalando que ... el mundo campesino de la época preindustrial
va a ser suplantado por el mundo de la industria. La belleza del paisaje
desaparecerá por la invasión de minería, que, además, impondrá otras costumbres
y otros modos de vida. El ambiente rural en que se desarrolla la historia
aparece siempre en sus aspectos más agradables y en el marco de un paisaje cuya
belleza resalta el autor con adecuados tonos. Para el catedrático madrileño
en "La Aldea Perdida" el paisaje es un elemento esencial, no sólo en cuanto
que orienta al lector, a manera de guía, en el escenario real donde se sitúan
los hechos, sino porque tiene su significado propio en relación con la temática
general de la obra. El sentido geográfico y regional se orienta en función de
una intencionalidad estética más amplia ... Por último el profesor Abellán, una vez finalizada su conferencia, dijo
sentirse muy feliz y emocionado por estar por vez primera en la tierra natal de
Palacio Valdés y especialmente ... por ofrecer esta charla en su casona natal,
algo cautivador y difícilmente descriptible ....